3.4.11

Destinos...



Me provoca incertidumbre pensar en el destino, porque creo que tanto para bien o para mal siempre saldré con cierto sabor a "esto no es lo que me esperaba". Aunque ciertamente eso mismo es lo que lo hace tan maravilloso, es lo mismo que me aterra. Pensar en qué es lo que tiene preparado para mí o , de la misma manera, qué es lo que no tiene preparado (porque puede que ni siquiera exista) es lo que me descoloca...lo que me inseguriza... como que no tengo de qué aferrarme, de qué sentirme realmente resguardada, como si apostara todos los días a algo que no sé los resultados. Por eso siempre trato de apostar a lo que yo sé que me ha traído buenos resultados, pero si quiero ganar más debo arriesgar más y eso no me gusta, porque perder es muy fácil y muy posible.
Sin embargo con este pensamiento siento que vivo una vida a medias, un mundo que no disfruto al extremo y aunque es facilísimo decir "vive sin arrepentirte y haz lo que quieras", me da miedo arriesgar y equivocarme.

Probablemente este miedo será siempre mi piedra de tope o mi muro más difícil de superar...pero también es el que me ha dado más estabilidad.

¿Miedos?...¿riesgos?... en este momento no sé a cuál atacar para seguir adelante con decisión.

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